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La metodología en Educación tiene
que ver con las formas, estrategias,
herramientas etc. que los educadores empleamos
en nuestra acción educativa para crear
situaciones de aprendizaje en los alumnos.
En este momento de grandes
cambios sociales, El Centro Educativo Cudec ha
creado una nueva forma de mirar a la Educación,
ha aplicado al contexto educativo, del método
terapéutico creado por Bert Hellinger, llamado
Constelaciones Familiares.
Esta nueva mirada a la Educación,
está apoyada en varias premisas que nos vinculan
tanto con los alumnos como con sus familias y
contextos vitales, pero además nos vinculan con
nosotros mismos como personas, con una vocación
clara, que es la de mostrar a nuestros alumnos
la esencia de la vida, que es: APRENDER A PENSAR
Y APRENDER A AMAR.
PREMISAS EN LAS QUE SE APOYA LA PEDAGOGÍA
SISTÉMICA.
1.- La autenticidad.
Tiene que ver con reconocer quién
eres y ser y manifestarte como tal. La fuerza
sólo la conseguimos cuando somos leales a
nuestra esencia como personas.
Los chicos y chicas, antes que
alumnos son personas con unas capacidades,
potencialidades, anhelos,... que les hacen ser
únicos. Ayudarles a reconocerse para que puedan
dar “su nota personal” en este mundo, les centra
y les conecta con su “fuerza interior”.
2.- La mirada sistémica.
Es el reconocimiento de que
nuestros alumnos forman parte de un Sistema
Familiar, prioritario a cualquier otro, lo que
significa mirarles con sus padres detrás con su
contexto cultural, social,...
El Centro Educativo es un sistema
en el que se interrelacionan todas las partes, y
que a su vez, todos formamos parte de sistemas
más grandes localidad, país, generación,….
3.- Cada uno en su lugar.
Para que esos sistemas a los que
pertenecemos funcionen hay que respetar una
regla clara y concisa: “Cada uno tiene que saber
cuál es su lugar y actuar y relacionarse desde
ese lugar”.
Esto significa que, en un Centro
Educativo para los que se trabaja es para los
padres de los alumnos, aunque estos no sean
quienes marcan las normas dentro del Centro.
Los chicos y las chicas tienen
que aprender a ocupar su lugar de hijos ante sus
padres, el lugar que ocupan por orden de
nacimiento y el lugar que le corresponde en el
Centro Educativo.
4.-
Dar y tomar.
En la escuela, como en la
familia, los adultos dan y los hijos o alumnos
reciben.
El dar se concreta en que los
adultos tengan claro quién es el que tiene que
dar: conocimientos, herramientas, valores,.. y
los alumnos se posicionen en un lugar de recibir
y a aceptar los que se les da.
El dar tiene mucho que ver con
las normas claras, con la cercanía afectiva, con
el respeto,... y el recibir tiene que ver con
aceptar el lugar que te corresponde.
5.- La incertidumbre.
Es la capacidad de aceptar que la
vida cambia y todo muere, lo que requiere
aprender a adaptarse constantemente a esos
cambios, para seguir siendo “uno mismo” y
ocupando el lugar que le corresponde.
6.- La responsabilidad.
Es la capacidad de aceptar las
consecuencias de nuestros actos. La tentación de
querer ser inocente lleva a ser un eterno
adolescente.
7.- La alegría del maestro.
“Nosotros no enseñamos lo que
decimos sino lo que somos”. El maestro y la
maestra son los intermediarios entre los
alumnos y los aprendizajes, ellos crean los
vínculos emocionales más sutiles y profundos en
todos los procesos cognitivos de los niños y
niñas.
Enseñar a pensar y enseñar a amar
implica decir un “si” incondicional a la vida y
eso es algo que solo se da desde la alegría y el
gozo de estar vivos.
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